Alfredo Marún Abi-Saab: un liderazgo que hizo posible un grupo económico

Alfredo Marún o “Tío Alfredo” como le decían sus sobrinos fue hijo de Cecilio Marún y de María Abi-Saad, originarios de Líbano, Don Cecilio llegó al país en 1 902 y doña María llega seis años después a Guayaquil con pasaporte francés.

Al hablar sobre este grupo, es evidente que un nombre aparece en primer lugar, Alfredo Marún Abi-Saad, quien iniciándose como propietario de un almacén de telas, decidió arriesgar su patrimonio en la agricultura, una decisión que fue beneficiosa; no solamente para su familia sino para la provincia de Los Ríos ya que generó miles de plazas de trabajo en las haciendas que él compró y que impulsó a comprar a sus sobrinos.

Alfredo Marún o “Tío Alfredo” como le decían sus sobrinos fue hijo de Cecilio Marún y de María Abi-Saad, originarios de Líbano. Don Cecilio llegó al país en 1902 y doña María llega seis años después a Guayaquil con pasaporte francés. Debido a los problemas geopolíticos y de guerra, ambos se vieron obligados a salir del Líbano, que a esa fecha estaba bajo dominio turco para probar suerte en otro país. Sin conocer familiares ni hablar español, llegaron al Ecuador, se establecieron en Catarama y, posteriormente se trasladaron a Babahoyo donde abrieron un almacén de telas que a la fecha tiene más de cien años de existencia. Después de haber terminado sus estudios en el Seminario de Quito y faltando solamente la ordenación para ser sacerdote, debe interrumpirlos al producirse la muerte de su hermano José Marún Abi-Saad, para asumir la responsabilidad de dirigir su familia. Gustavo Marún, sobrino de Don Alfredo, comenta que en los años setenta era propietario de un almacén de electrodomésticos en Babahoyo y era conocido en ese entorno comercial.

Hasta esa fecha, el “Tío Alfredo” no tenía ningún conocimiento sobre la producción agrícola. Corría el año 1976 y en una acción inesperada para la familia decide comprarle a José Luis Urgilés la Hacienda La Elba, ubicada en la vía Babahoyo-San Juan de Pueblo Viejo. Él indicaba que la compró como una válvula de escape al trabajo estresante que tenía en el almacén. Allí empieza a descubrir la generosidad de la tierra ecuatoriana, lo que motivó que dijera a familiares y amigos lo increíble que es ver que allí se siembra una pepa de maíz y esta tierra te devuelve miles de pepas. Consecuente con esta aseveración, le pone todo el entusiasmo y empieza con producción de ciclo corto además de tomate y pimiento.

La hacienda tenía un área de 400 hectáreas, la cual más tarde fue convirtiéndose en ganadera, cacaotera, para posteriormente con la asesoría y financiamiento del grupo Ubesa-Dole se fue transformando en bananera hasta llegar alcanzar un área de 200 hectáreas. Se volvió un enamorado de la agricultura. Tres años pasaron de la compra de la ELBA para comprar una segunda finca. Durante una visita a la hacienda “El Porvenir” ubicada en el cantón Montalvo (provincia de Los Ríos) de 436 hectáreas al pie de la cordillera.

Gustavo comenta que su tío quedó abrumado por la belleza de la hacienda y su potencial y que sería un buen negocio comprarla. Así que ayudó a su sobrino Gustavo para que la comprara, a pesar del natural temor de asumir una deuda muy grande fue más fuerte la insistencia del “Tío Alfredo”. De esta forma, la hacienda El Porvenir pasaba a formar parte de la familia. Dos años más tarde, en 1981, al año siguiente del conflicto bélico con el Perú; Alfredo recibe la visita de un ingeniero de apellido Urbina, emprendedor peruano ubicado en la zona de Baba (provincia Los Ríos) y propietario de la hacienda “La Mina’,’ ofreciendo a Don Alfredo la venta de su predio agrícola. Ante ello, Don Alfredo le presenta un plan de pagos que es aceptado por Urbina, pero esta vez el turno le correspondió a José Marún Rodríguez ser el encargado de la deuda y del manejo de esta hacienda.

Con estas tres haciendas se constituyó un grupo empresarial generador de empleo a miles de personas, a la par de impulsar el desarrollo agrícola. Pero las intenciones reales del “Tío Alfredo” reales no eran sólo comprar por comprar, Gustavo Marún señala que el “Tío Alfredo” unía sus ganas de emprendimiento y de crecimiento con su máxima de generar más fuentes de empleo. En la ELBA, cuando el “Tío Alfredo” compró la hacienda existían 6 empleados y ahora existen 400, cuando adquirió LA MINA sólo había un guardián, ahora hay una nómina de 100 empleados. La idea era al mismo tiempo ayudar a otros productores a que también fueran exitosos en su actividad agrícola.

Posteriormente se constituyó la piladora “Tío Jorge’,’ la cual brindaba servicios de secado de granos, pilado y centro de almacenamiento, la cual más tarde se constituyó en las oficinas de centro de operación de todos los negocios del grupo familiar.

En 1992, la familia decidió consolidar todas las haciendas en una sola empresa MARUNSA S.A. dedicada a la producción de banano y productos de ciclo corto siendo la oficina matriz la Piladora “Tío Jorge”. A sus 70 años, sus amigos se impresionaban que un hombre de esa edad en lugar de estar organizando su retiro, estaba emprendiendo un ambicioso proyecto de 600 hectáreas de banano con la más sofisticada tecnología del momento. Era la compra de la hacienda “Santa Rita” que la hizo con financiamiento del Banco del Pacífico. En 1994, la familia Marún y con el liderazgo de Don Alfredo, deciden con la ayuda del mismo banco formar un holding que más tarde se denominaría Grupo Marún.

En su momento, el Grupo Marún llegó a generar 3.000 plazas de trabajo y tener un área de 1.200 hectáreas destinada a la producción de banano y otras tantas para la producción de maíz, soya. El Grupo Marún inauguró en la hacienda “Santa Rita” el primer cultivo de tejidos meristemáticos del país, mismos que fueron traídos desde Israel y con la asesoría de Dole. Desafortunadamente, las afectacio- nes climáticas de El Niño, especialmente la ocurrida en 1997 y la crisis bancaria de 1999 afectaron el desempeño y patri- monio del Grupo, por Io que se decidió desintegrarlo.

Hoy los familiares de Alfredo Marún Abi- Saad continúan incursionando en la actividad agrícola, cumpliendo su sueño, manteniendo la mejor tecnología y ambiente de trabajo con respeto y responsabilidad social y siempre buscando mantener la unión familiar.

Las Haciendas que fueron iniciadas por el Tío Alfredo son:

haciendas

Bajada:

Alfredo Marún Abi-Saad decidió arriesgar su patrimonio en la agricultura, una decisión que fue beneficiosa; no solamente para su familia sino para la provincia de Los Ríos.

Fuente: Revista BanaNotas No. 119 / A.E.B.E.